Publicado en Para ti

Lluvia

Ciento cincuenta y siete días desde las últimas precipitaciones habían provocado una gran sequía. La reseca tierra ansiaba el líquido elemento, como un amante desea a su amor tras una larga separación.

El peculiar sonido de la lluvia sobre las hojas, sobre las ramas y el sotobosque traía remembranzas de tiempos más felices y fértiles. Exultante naturaleza por doquier.

Tras la espesa cortina de lluvia se vislumbraba el brillo de los últimos seres mágicos del bosque, supervivientes del materialismo y la modernidad. Parecían felices, disfrutaban de ese momento único bajo el techo arbóreo, sintiendo en sus rostros la revitalizante lluvia, gozando los inconfundibles aromas de un lugar increíble y maravilloso.

Súbitamente todo cambió, la irreal visión desapareció, mientras un gran mastín corría desesperado, huyendo del impacto de los pétreos proyectiles, lanzados por desalmados jovenzuelos. En su precipitada carrera cayó enredado entre las raíces de una majestuosa encina.

A pesar de las severas amonestaciones de sus padres Gheena no pudo evitar socorrer a la atemorizada criatura. Con una dulzura desbordante acercó su resplandeciente mano a la noble testa, mientras canturreaba en un lenguaje secreto, un idioma musical, de luz y amor. El can se recuperó rápidamente, se puso en pie y miró a Gheena lleno de agradecimiento, luego siguió su camino, todavía refulgiendo su recuperada testuz.

La sonrisa llena de bondad y felicidad de Gheena se congeló por un instante al descubrir frente a ella un boquiabierto infante. Pero reaccionó a tiempo y desapareció, dejando en el aire el aroma del olvido, la magia que borraría de la mente del pequeño todo lo que había presenciado.

Volvió la lluvia, inundaciones, sequías, el sol y las estaciones se sucedieron una y otra vez en una ilimitada sucesión de días, semanas, meses y años. Algo inapreciable para los seres mágicos del bosque, pero no así para el pequeño Andrés, que dejó de serlo, se transformó en un hombre sensible, solitario y amante de la naturaleza. Su cuerpo y su mente se desarrollaron hasta alcanzar su máxima expresión de inteligencia, fuerza y poder, luego el cuerpo empezó a declinar, su espalda se encorvó, su canoso pelo raleó, sus huesos y músculos se debilitaron, pero nunca dejó de acudir al bosque, ponía nidos para los pájaros, curaba los animales heridos, luchaba por quitar los restos de los indeseables visitantes que arrojaban sus basuras por cualquier sitio.

Una tarde, en un tiempo que los humanos llamaban noviembre, cuando los días se iban acortando, como los de Andrés, la lluvia lo sorprendió bajo su querida encina, mientras escuchaba el rumor del agua al caer y las hojas movidas por el viento, feliz observando como los pajarillos se refugiaban en los nidos de madera que él había fabricado y colocado en los árboles. Fue en ese preciso instante, cuando arreció la lluvia tanto que una cortina de agua limitaba su visión, sólo en ese momento pudo resurgir una imagen olvidada en el fondo de su cerebro, recordó el hermoso y brillante ser del bosque. El tiempo pareció detenerse primero, retroceder después, hasta volver a ver a su antigua amiga Gheena, esta vez no desapareció, se acercó a él y empezó a entonar su mágica canción mientras aproximaba su brillante mano a la mejilla izquierda de Andrés. Un tacto inmaterial, lleno de bondad y amor, tan emotivo que no pudo reprimir unas lágrimas que recorrieron lentamente su rostro, mientras sus inteligentes ojos desprendían un afecto infinito por todos los seres y su cuerpo empezó a emanar luz, una increíble metamorfosis que lo transformó en un nuevo habitante mágico del bosque.

 

Lluvia es un relato del libro ¡Es para ti! de Ángel Miguel Bermúdez Hernández. Disponible en Amazon https://www.amazon.es/dp/B08JB1XH3S/ref=sr_1_3?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&dchild=1&keywords=%C3%81ngel+Miguel+Berm%C3%BAdez+Hern%C3%A1ndez&qid=1600589160&sr=8-3

Autor:

Soy un aprendiz de muchas cosas, sobre todo, de cómo mejorar como ser humano. Espero compartir ese camino de aprendizaje con otras personas, esperando que la comunicación nos ayude a todos en nuestro particular camino. Fomentar un estilo de pensamiento positivo, desde el amor, que desarrolle nuestra creatividad. No hace falta ser un artista para expresarse, como bien puede verse en mis dibujos. Lo importante es como nos sentimos y nuestro desarrollo interior, que se multiplica cuando ejercemos la creatividad en cualquiera de sus aspectos (literatura, pintura, música, etc.) http://www.mylibreto.com/libros/es_luz-y-vida-angel-miguel-bermudez-hernanez-novela-amor.html

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