Publicado en Para ti

Triunfo y fracaso

El crepitar del fuego, al fondo de la cueva, era el único sonido que se percibía. Todo era quietud, los cuerpos estaban debilitados por el duro trabajo diario. Solo habían conseguido unas pocas bayas y algunas almejas para poder alimentar al grupo, ni un mísero pez había caído en sus redes, tras varios días de fuerte temporal de levante, poco más podían hacer. Por fortuna, poco antes del anochecer habían capturado un pequeño conejo. Una paupérrima ración para los treinta y dos miembros del grupo, aunque tres de ellos no entraban en el reparto, pues aún eran lactantes, pero no estaban totalmente a salvo, sus madres cada vez producían menos leche. Sus cuerpos estaban exangües por la falta de nutrientes. La situación era crítica.

La única opción que les quedaba era ella. Llevaba tres meses de esclavitud en la tribu, no podían malgastar el poco alimento que les quedaba en una foránea. Ella sería la ofrenda a los dioses, el alimento para el grupo que permitiría resistir unas semanas más, hasta la explosión de vida que pronto traería la primavera, con todo tipo de manjares para calmar su hambre.

El terror empezó a asomar a sus oscuros ojos, sabía lo que le esperaba.

Entonces sintió unos dientes en su cuello e instintivamente soltó un fuerte golpe.

Desde el suelo, Luis le dijo:

– ¡Cariño! ¿qué te pasa? Solo quería despertarte suavemente, con un beso.

– Perdona, estaba en mitad de una siniestra pesadilla.

– ¿Otra vez? – ella no contestó, pero su cara lo decía todo-. No te preocupes, has triunfado en medio mundo, tu ascenso ha sido meteórico. Actuar en tu pueblo, con tu gente, va a ser una gran experiencia, te sentirás arropada, ya verás. Además, la cueva de Nerja tiene una acústica excepcional, tu voz brillará como nunca. Ven, deja que te abrace.

Luis no sabía nada, ella nunca le había contado su terror atávico a los sitios cerrados, especialmente bajo tierra, era una de las pocas nerjeñas que nunca había entrado a la Cueva. Pero lo que más temía era el fracaso. Para ella volver a su pueblo no significaba sentirse apoyada por sus paisanos, sino revivir el tormento de su infancia y adolescencia, las vejaciones, los insultos, el rechazo de todos, rememorar cuando se metían con ella por sus kilos de más, por sus gafas, su ropa, … hasta obtener buenas calificaciones era un motivo más para acosarla. No, Luis no tenía ni idea de la liberación que supuso para ella marcharse lejos, vivir en un sitio donde no se sentía un bicho raro, donde nadie la humillaba.

Y todos esos niños y niñas que la amedrentaban de pequeña serían ahora su público, se iba a enfrentar a los mismos que la ignoraban y despreciaban, exponiéndose, una vez más, a su juicio.

No, Luis no sabía que esos recuerdos la asaltaban continuamente y la hacían tener malos sueños, todo su cuerpo temblaba temiendo el momento de actuar frente a ellos, bajo la oscura tierra, en la profunda cueva.

Finalmente, acurrucados, uno contra otro, permanecieron unidos hasta que a Belén le dejaron de temblar las manos, hasta que su pulso retornó a su velocidad habitual.

Del brazo de su compañero, intentando disimular el nerviosismo, cada vez mayor, atravesó el umbral, la entrada de la temida cueva. Tenía que hacer su primer ensayo, caminaba lentamente, intentando dominar su cuerpo para no perder el control. El cálido apoyo de su amado Luis le dio ánimos suficientes para avanzar por las entrañas de la tierra.

Poco a poco se fue calmando, la luz artificial y la amplitud del espacio desterraba sus temores más profundos, incluso pudo disfrutar de algunos de los comentarios sobre las estructuras calizas que le hacían sus acompañantes.

Los nervios jugaron una mala pasada a Belén, provocando una perdida de equilibrio que casi la hace caer al subir al escenario, cuando recuperó el control pudo apreciar que la vista desde allí era única, increíble. Esa visión hizo que sus miedos aumentaran, empezó a temblar, no escuchaba nada, todo eran murmullos lejanos, ruidos ininteligibles. Por un momento dejó de sentir su cuerpo, le parecía que iba a perder el conocimiento, estaba próxima al desmayo.

Pero el mundo seguía su marcha, ignorante de sus dudas y sufrimientos.

De repente, algo cambió, volvió a rescatarla, como tantas otras veces en su vida, más presente que nunca, más fuerte y poderosa, la música volvía a salvarla. Los acordes de su canción más querida surgían del piano y llenaban toda la estancia, dándole la vida.

Empezó a cantar, temblorosa al principio, segura y confiada después. La sonoridad de la cueva le devolvía su voz, pura, dulce, con una calidez y potencia desconocida, hasta entonces, para ella.

Ahora sabía que no podía fracasar, hacía tiempo que había triunfado, no por su éxito musical, sino por resistir y continuar luchando a pesar de todo y de todos.

Ella era su mayor triunfo.

Autor:

Soy un aprendiz de muchas cosas, sobre todo, de cómo mejorar como ser humano. Espero compartir ese camino de aprendizaje con otras personas, esperando que la comunicación nos ayude a todos en nuestro particular camino. Fomentar un estilo de pensamiento positivo, desde el amor, que desarrolle nuestra creatividad. No hace falta ser un artista para expresarse, como bien puede verse en mis dibujos. Lo importante es como nos sentimos y nuestro desarrollo interior, que se multiplica cuando ejercemos la creatividad en cualquiera de sus aspectos (literatura, pintura, música, etc.) http://www.mylibreto.com/libros/es_luz-y-vida-angel-miguel-bermudez-hernanez-novela-amor.html

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