Publicado en Para ti

El osito de peluche

Cuando el osito de peluche llegó a la gran casa sólo unos pocos niños le hicieron caso, había otros juguetes mucho más divertidos.

Poco a poco descubrieron que era suave y tierno, que se sentían bien cuando jugaban con él.

Todos los niños lo querían, porque no les hacía nunca daño, siempre podían jugar con él, era blando y adaptable a muchos tipos de juegos.

Pero sólo tres niños jugaban con frecuencia con él, todos los demás preferían sus coches, sus herramientas, sus muñecas o sus cocinitas.

El tiempo pasaba y hasta para esos niños dejó de ser atractivo, lo cogían tan poco que estaba lleno de polvo, incluso su expresión no les parecía tan bondadosa y dulce. Había muchos juguetes ruidosos, con luces, automáticos, …

Todos lo querían, nadie jugaba con él.

Haciendo un gran esfuerzo, nuestro peluche consiguió caer en la bolsa de juguetes para reciclar. Así, otros niños menos afortunados tendrían la ocasión de jugar con él, cumpliría la función para la que había sido creado. Nadie lo sabía, ni siquiera él, pero al no ser abrazado ni utilizado por ningún niño se iba deshaciendo por dentro, poco a poco se iba deteriorando, autodestruyendo.

Algunos niños de la gran casa se dieron cuenta de que ya no estaba, por un momento se sintieron apenados, pero rápidamente volvieron a sus juegos. Sólo el mayor de ellos se quedó triste y pensativo, aunque ya era mayor para peluches, lo echaría mucho de menos, incluso pensó en ir a buscarlo, pero ya mismo sería demasiado mayor para cualquier juguete, aunque había pasado tan buenos momentos con el osito de peluche que nunca lo olvidaría.

Por su parte el osito iba en un camión de transporte, lejos de allí. Mientras se lo llevaban, milagrosamente, empezó a llorar, quería tanto a aquellos niños, más de lo que nadie pudiera imaginar, pero ya no podía seguir así, se sentía tan inútil y abandonado, tenía que llevar ternura y diversión a otros niños, aunque no lo quisieran tanto.

Todos los días se acordaba de sus niños, en especial de los tres que más habían jugado con él. Ya nada era lo mismo, pero los nuevos niños jugaban casi todos los días con él, aunque sólo fuera un rato.

Nuestro querido y bondadoso osito no pudo evitar que en el fondo de sus ojos quedara un poso de tristeza, un sentimiento que nada ni nadie podría borrar nunca.

Ángel Miguel

 

Autor:

Soy un aprendiz de muchas cosas, sobre todo, de cómo mejorar como ser humano. Espero compartir ese camino de aprendizaje con otras personas, esperando que la comunicación nos ayude a todos en nuestro particular camino. Fomentar un estilo de pensamiento positivo, desde el amor, que desarrolle nuestra creatividad. No hace falta ser un artista para expresarse, como bien puede verse en mis dibujos. Lo importante es como nos sentimos y nuestro desarrollo interior, que se multiplica cuando ejercemos la creatividad en cualquiera de sus aspectos (literatura, pintura, música, etc.) http://www.mylibreto.com/libros/es_luz-y-vida-angel-miguel-bermudez-hernanez-novela-amor.html

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