Publicado en Actitudes

Alegría de Vivir

Lo que nos pasa cada día, las experiencias que vivimos nos marcan, nos condicionan; pero al final la alegría de vivir es algo interno, una forma de vivir.

Distintas personas con las mismas situaciones las llevan (o sobrellevan) de formas muy distintas, no sólo es cuestión de optimismo o pesimismo, hay una mayor o menor capacidad para disfrutar con lo que la vida nos ofrece (que siempre es mucho).  Quizás haya un componente genético, pero creo que (como casi todo en la especie humana) tiene mucho que ver con lo que nos trasmiten los que están a nuestro alrededor, desde antes de nacer recibimos influencias que continúan toda la vida. Especialmente en los primeros años de nuestra vida somos mucho más receptivos a todo, también a la capacidad de disfrutar.

Pero como casi todas las cualidades humanas, se puede entrenar. Podemos percibir cada vez un mundo más gris, más frío, más triste o podemos centrarnos en los múltiples aspectos enriquecedores y bellos que nos ofrece la vida.

No es extraño que en muchas zonas del planeta, económicamente deprimidas (de verdad, con hambre y escasez total) haya muchas más personas alegres, infinitamente menos casos de depresión y de suicidios. Es en las zonas con más riqueza material donde abundan las depresiones y hay un importante número de suicidios. Al tener las necesidades básicas cubiertas nos centramos en acumular bienes materiales, nos comparamos con otros, envidiamos la situación económica o sentimental de los otros. En fin, nos olvidamos de esas maravillas gratis que se nos ofrecen.

Aunque a veces me asalten algunos momentos de tristeza, no puedo dejar de disfrutar cada día al sentir el sol sobre mi piel, al ver los múltiples colores del mar, al oler a tierra mojada, a saborear una infusión, al escuchar el canto de los pájaros,… En fin, a sentir la vida dentro y alrededor mío.

Espero que cada vez más gente experimente la auténtica Alegría de VIVIR.

 

Ángel Miguel