Publicado en Actitudes, Retos

Feminismo

No voy a hablar de la historia del feminismo, ni de sus propuestas, ni siquiera si el término me parece más o menos acertado. Voy a hablar de lo que significa para mí.

Creo que el feminismo no es una cuestión de mujeres ni de hombres, es algo acerca de la dignidad del ser humano.

Para mí el feminismo es tener la suficiente inteligencia y valor para reconocer que nadie es mejor que nadie, que cada individuo es único, diferente de los demás, con una esencia común. Ningún hombre, ninguna mujer, es mejor ni peor a otro, es más no somos nadie para juzgarlos, ni para decidir quien tiene más valía.

Por desgracia, muchas mujeres y muchos hombres consideran inferiores a las mujeres, incluso hay quien las considera como  un objeto de su propiedad y que, por lo tanto, pueden hacer con ellas lo que quieren.

El feminismo debe recordarnos que no somos cosas, ni las mujeres ni los hombres, que nadie es dueño de nadie, que somos distintos, pero tenemos los mismos derechos.

En el fondo del problema está el miedo, terror a lo que es diferente. Tememos lo que desconocemos, lo que es distinto, da igual que sea por motivos de raza, de preferencia sexual, de religión, etc.

Empezaremos a avanzar cuando seamos conscientes que no somos dueños de nada ni de nadie, que todos los seres vivos merecen respeto y amor. Seremos mejores cuando nos demos cuenta que las diferencias nos enriquecen, que cada mujer es única y cada hombre también, cada uno diferente pero no por ello se es mejor o peor, simplemente somos distintos.

El feminismo es un instrumento en ese camino, una forma de recordarnos que nadie es más que nadie, que todos somos distintos, pero todos merecemos el mismo respeto y los mismos derechos.

 

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Amistad

Cuando termine nuestro periplo por esta vida sólo nos llevaremos las experiencias, los aprendizajes que hayamos adquirido.

Las acciones más importantes en ese camino son las relaciones con otros seres, especialmente con otras personas.

Con algunos pueden ser difíciles, incluso tenerlos como enemigos, ellos nos obligan a superarnos y aprender lecciones imprescindibles en nuestro camino.

Con otros la relación de amistad supone un gran apoyo.

Hay distintos tipos de amistad, en realidad, cada relación es única. Pero todas están basadas en un cierto grado de comunicación y de confianza.

La falta de comunicación y la disminución de la confianza hace que la amistad se marchite.

En la sociedad actual es muy fácil contarse cosas, pero muy difícil comunicarse de verdad. Por eso es difícil tener y mantener buenos amigos.

Las circunstancias de la vida, las propias limitaciones para desarrollar las relaciones interpersonales complican las relaciones.

A las limitaciones personales hay que sumar otros aspectos difíciles de cambiar: mi edad, mi raza, mi sexo, mi profesión, mi nivel socioeconómico, etc. Son factores que para mi no son importantes, pero en esta sociedad sí lo son y condicionan muchas relaciones cada día.

Me gustaría haber sido capaz de mantener la comunicación y la confianza de todos mis amigos. A pesar de que no siempre lo he conseguido, sigo teniendo hacia ellos mi reconocimiento y mi afecto.

Si dejamos lo urgente a un lado y nos centramos en lo importante nos daremos cuenta que debemos cuidar y dar la importancia debida a la amistad.

A todos mis amigos, a todas mis amigas, a todos los seres de este universo con los que he tenido relación, muchas gracias, me han dado, me dan la vida. Espero haberles aportado algo, espero haber sido capaz de transmitirles mi amor. Gracias

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Cuidarse

Algunas personas están más pendientes de cuidar a los demás que de cuidarse ellos mismos. Con ello cometemos un grave error. Primero tenemos que cuidarnos a nosotros mismos, para mostrar con el ejemplo como hay que hacerlo y para estar en las mejores condiciones para cuidar de los demás.

Porque sólo somos responsables de nosotros mismos.

Porque no podemos vivir por nadie, ni nadie por nosotros.

Aunque hay circunstancias que obligan a dedicar mucho tiempo y atención al cuidado de otra persona. Eso es algo necesario, es una muestra de amor incondicional. Pero esa atención, ese cuidado, ese amor, no es completo, ni duradero, si nos hace olvidar o relegar nuestras necesidades.

Nuestro primer deber es para con nuestro cuerpo y nuestra alma. Hay que aprender a delegar y a pedir ayuda.

No tenemos que ser “perfectos” en todo, no tenemos que demostrar nada a nadie, somos simples humanos, ni más ni menos.

Tenemos que demostrar nuestro amor, pero los demás también tienen que demostrar el suyo hacia nosotros.

No podemos dejar que algunas circunstancias nos dañen permanentemente.

Si alguien no nos quiere o su amor nos trae desequilibrios graves, con consecuencias serias, hay que parar,tomar distancia y poner límites. Se deben tomar las medidas necesarias para disminuir el sufrimiento. Incluso puede darse la situación que alejarse, romper, sea la única solución para que no nos aniquilen como personas.

Cada situación es única, igual que cada persona. Pero no debemos olvidar cuidarnos, es la necesaria muestra de amor hacia uno mismo y hacia todos los demás seres.

Ángel Miguel
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Lo que hacemos por amor

Por amor hacemos de todo, incluso cosas absurdas como alejarse de quien quieres, pensando que es lo mejor para ella; como los padres que hacen todo por su hijo, impidiendo que él aprenda por sí mismo; como ayudar y estar al lado de quien no quiere que lo hagas, de quien no te quiere; hacemos tantas cosas que en ese momento nos parecen la mejor opción. Sin embargo, tarde o temprano, nos damos cuenta lo equivocados que estábamos, casi siempre demasiado tarde.

Actuar por amor no significa no errar, aunque esperamos que se nos perdonen nuestros fallos por haber actuado de forma altruista. Sin embargo, cuando sufrimos los daños de otra persona, que también actúa por amor, nos cuesta perdonar, porque nos duele, porque nos sentimos heridos en lo más profundo. Aunque resulte difícil, deberíamos ponernos en el lugar del otro.

No hay ninguna guía para disminuir los errores, incluso las recomendaciones más generales y basadas en la lógica pueden llevarnos a importantes equivocaciones. Pero no hay que olvidar que:

Una buena comunicación siempre es la clave, sin ella aumentan los malentendidos y el sufrimiento.

Siempre actuar desde la humildad, siendo conscientes que no estamos en posesión de la verdad.

Otro factor importante es la compasión, hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Respetar a la otra persona, ser muy cuidadoso con lo que se hace y con lo que se dice suele ayudar.

De una forma o de otra nos equivocaremos más de una vez, entonces será el momento de demostrar que hemos aprendido, actuar con amor y no esperar nada, simplemente aceptar lo que tenga que venir. Una experiencia necesaria en nuestro caminar por esta tierra, en la que tantas veces nos olvidamos de actuar con auténtico y verdadero amor.

Aunque no es suficiente, lo mínimo que podemos hacer es pedir perdón. Perdón.

 

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Huida

Me preocupa el elevado número de personas que no se enfrentan a los problemas, lo que supone que no se enfrentan a la vida.

Por todas partes puedo observar jóvenes, adultos y ancianos que buscan vivir en una ilusión, rehuyendo vivir plenamente.

Para ello utilizan distintos métodos, el alcohol y otras drogas ilegales son de los más utilizados, aunque no los únicos.

También hay quien está pendiente de la vida de los demás, especialmente de los famososo, para no vivir la suya.

Otros se evaden a través del trabajo y la actividad continua. No dejan en ningún momento de realizar distintas tareas, así no tienen tiempo de ser conscientes ni de afrontar la vida.

Debo reconocer que a veces la huida es la única salida, pero siempre como algo temporal ante un hecho concreto, no como forma habitual de comportarse.

No realizo juicios, simplemente observo lo que me rodea y tengo la sensación que se nos pasa la vida huyendo de ella, evadiéndonos de múltiples formas.

Creo que nuestra principal tarea debería ser vivir cada momento, sin buscar subterfugios, ni diferentes modos de evasión, aprender de las dificultades y experimentar lo que nos traiga.

Por supuesto que hay momentos en los que necesitamos un descanso, un refugio, incluso, evadirnos, pero no como algo habitual, sino de forma esporádica en situaciones muy concretas.

Lo común debería ser experimentar la vida, con todos los aprendizajes que nos trae, sin buscar anular nuestra consciencia con todo tipo de sustancias, sin ocupar nuestra mente con tanta actividad prescindible.

Nosotros somos nuestro principal objetivo: aprender, vivir, amar.

Ángel Miguel

 

 

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Críticas y juicios

Nadie sabe por lo que ha tenido que pasar una persona para llegar a una determinada situación.

Nadie conoce los problemas por los que pasa o ha pasado en su vida.

Nadie tiene ni idea de los condicionamientos ni de la personalidad de otro individuo.

Sin embargo, solemos actuar faltos de sensibilidad, juzgando continuamente, sentando cátedra, como si fuéramos los únicos que sabemos del tema.

Vemos fácilmente los errores de los demás, pero somos incapaces de ver los propios.

Pero a pesar de todo, juzgamos y condenamos sin intentar siquiera ponernos por un momento en el lugar del otro.

Deberíamos exponer nuestras ideas y actuar según nuestras creencias sin asumir que son las únicas posibles, aceptando que nos equivocaremos, pero que, mientras no se demuestre lo contrario, lo que hacemos o decimos es lo que creemos mejor. Intentando estar abiertos a nuevas ideas y opiniones, con respeto, desde la reflexión y la calma.

Es fundamental mostrarnos transigentes con los demás y con nosotros mismos. La intransigencia lleva a los excesos y a los peores errores de la humanidad.

La flexibilidad es la principal guía en nuestro día a día. Sin juicios ni quejas.

Siempre desde el respeto, siempre desde el más auténtico y profundo amor.

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Fronteras

Hay una sola Tierra, pero desde tiempos remotos las necesidades de la tribu hizo que fuera necesario establecer territorios de caza. Luego la ambición y la avaricia se desató y se fueron conquistando más y más territorios. Empezaron a establecerse fronteras artificiales, antinaturales. Con el tiempo surgieron algunas diferencias entre las personas a un lado y otro de la frontera, debido a las diferentes experiencias, a las diferentes actuaciones que se realizaban.

De manera similar se han ido estableciendo desde el principio de los tiempos, fronteras entre humanos y fronteras internas. A partir de las experiencias, las luchas, los éxitos y los fracasos cada ser ha establecido sus propias fronteras.

En todos los casos, las fronteras suelen ser inamovibles, pues pequeños cambios pueden desatar importantes conflictos, externos o internos.

No se trata de derribar fronteras, se trata de situarse por encima de ellas.

Las fronteras, externas o internas, son algo que debemos superar. Somos seres únicos, conectados con el universo, las experiencias que llevaron a establecer las fronteras quedaron atrás, tuvieron su utilidad. Ahora nuestro objetivo es el desarrollo personal, la conexión entre todos los seres y el universo. Las fronteras están en otro nivel, ya no nos interesan, no podemos dejar que nos condicionen.

Somos luz y amor, sin límites, sin fronteras internas ni externas. Dejemos que se manifiesten en su plenitud la luz y el amor que somos.

 

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Ayuda

Creo que hay circunstancias muy contretas en las que ayudar a alguien no es la mejor opción, un exceso de ayuda puede hacer que la otra persona se acomode, que no desarrolle todas sus capacidades, todo su potencial, que se vuelva dependiente.

Pero en la mayoría de los casos una ayuda es necesaria, además de ser un acto de bondad, de cariño, de amor.

Es tan importante ser capaz de ayudar como de recibir ayuda. Reconozco que todavía me cuesta pedir ayuda, que algunas veces me resulta difícil aceptarla, sobretodo por no molestar, se me olvida que la posible molestia que pueda causar es siempre inferior al bienestar que se produce en la persona que presta la ayuda. En esos momentos no recuerdo que para el aprendizaje vital de la otra persona también es importante ayudar, que rechazar su ayuda es rechazarlo a él, rechazar su cariño, su amor, es impedirle que avance en su camino, en su desarrollo como ser humano.

Tan importante es saber dar nuestra ayuda al prójimo como ser capaz de aceptarla.

Espero no olvidar que ser capaz de aceptar ayuda también es un acto de amor.

Ángel Miguel
Publicado en Actitudes, Para ti

Incomprensible

Leo los periódicos y no lo entiendo, me resulta totalmente incomprensible tanto odio, tanta violencia. Padres que matan a sus hijos, hijos que matan a sus madres, hombres que matan a mujeres, gente que maltrata animales, más hombres matando mujeres,…

¿De dónde viene tanta violencia?

Seguro que hay muchos motivos, pero en el fondo de todos ellos siempre está el miedo y el desamor.

El miedo desata nuestras reacciones más primarias y violentas. La falta de amor puede suponer una ausencia de freno, de límite ante el miedo.

En algunos casos, no ser correspondido por alguien a quien se ama puede generar violencia, cuando no es un amor auténtico, cuando está basado en el deseo y la pasión, entonces el desamor puede desencadenar cierta agresividad. Si el amor es auténtico, no ser correspondido te hace sentir triste, pero intentas que esa persona sea feliz, le das tu apoyo, te mantienes lo más cerca posible, lo más cerca que te deje estar y sigues amándola sin esperanza, con pequeños momentos de felicidad cuando la ves feliz, cuando te dedica una sonrisa.

En este mundo en el que se valora todo lo superficial y la apariencia, se fomenta también el “amor” superficial, basado en el deseo y lo externo, se persigue el tener no el ser. Nada de eso favorece que disminuya la violencia, al contrario, la fomentan.

Aún así, leo los periódicos y todo me sigue pareciendo incomprensible.

Ángel Miguel
Publicado en Actitudes, Para ti, Sentimientos

Ya no estoy

Hace algo más de un año publiqué una entrada titulada “Cuando ya no esté”, intentaba expresar mi visión ante una marcha, una partida de cualquier tipo.

Ahora tengo una percepción algo distinta, ahora soy consciente de que en realidad ya no estaba, como todos, vivía en mi mente.

También soy más consciente de que todo cambia, por tanto, aunque siga en un sitio ya no estoy, al menos no como estaba antes, ya no soy el mismo, los demás tampoco son los mismos.

No son, no soy, ni mejor ni peor, ni más torpe, ni más sabio, simplemente soy diferente, con otras experiencias con otra visión del mundo.

Sólo hay una cosa que permanece, la Energía Universal, aunque se transforma continuamente y presenta distintos aspectos, siempre está ahí.

A esa energía universal permanente la llamo AMOR. Por eso algunos amores desaparecen, pero el AMOR verdadero, el amor universal siempre está presente, aunque se exprese de forma distinta.

Sólo espero ser capaz de agradecer, en cada momento, el amor recibido y poder dar mi amor de la forma adecuada para que los que lo reciban puedan aceptarlo, se sientan bien, se sientan amados .