Publicado en Para ti, Retos, Sentimientos

Extremos

He aprendido que los extremos triunfan cuando triunfa el miedo, el enfrentamiento.

He aprendido que las mentiras se hacen fuertes cuando uno está predispuesto a creerlas.

He aprendido que los que no tienen argumentos recurren a lo más visceral, a la genitalidad, a lo más primitivo, al miedo. ¡Y consiguen buenos resultados!

He aprendido que las cosas buenas se olvidan más rápidamente que las malas, incluso mucho más que los rumores y las falsedades.

He aprendido que lo peor de la historia se repite, no solo porque se desconoce, sino porque beneficia a algunos.

He aprendido que soy raro, porque reconozco e intento mejorar a partir de mis errores.

He aprendido que muchos, demasiados, no han aprendido lo suficiente.

¡Todos sufriremos las consecuencias!

Publicado en Para ti, Retos, Sentimientos

Viejas cicatrices, nuevas heridas

A lo largo de nuestra vida vamos pasando por distintas experiencias, a veces nos dejan heridas en el alma y en el corazón, heridas que no siempre cicatrizan bien.

Luego pasa el tiempo, pero la cicatriz permanece, incluso sigue doliendo, de forma que cuando alguien “roza” esa herida saltamos con todo el dolor de la primera vez, con la rabia acumulada de todo ese tiempo.

Nos da igual que las otras personas actuen con la mejor intención del mundo, el recuerdo de esa herida, de esa pena, sigue presente, haciéndonos interpretar los hechos a partir de ese recuerdo, del momento y las circunstancias que nos hirieron.

Por supuesto, que este tipo de reacciones no ayudan a vivir mejor, como toda reacción basada en el miedo a sufrir, despierta en nosotros una parte irracional que, temporalmente, nos impide avanzar, aprender, disfrutar de la vida.

En algunas de estas circunstancias, a veces, aprendemos, nos damos cuenta que son viejas heridas, que ya no nos pueden hacer daño los hechos del pasado, que debemos velar por actuar correctamente en el presente.

Es una tarea difícil, porque con frecuencia no sanamos correctamente las heridas, simplemente dejamos que el tiempo las cure, dejando cicatrices que siguen causando dolor.

Hay que enfrentarse a las heridas, cauterizarlas, desinfectarlas, curarlas debidamente, para que cicatricen correctamente.

Si no lo hacemos así las viejas cicatrices seguirán doliendo y provocarán nuevas heridas.

Hay que afrontar los hechos, acogernos con amor, perdonarnos y perdonar, debemos aclarar lo que sea necesario, eliminar lo que pueda causar infecciones o cualquier daño posterior, para ello el mejor antídoto es el amor.

Ángel Miguel
Publicado en Para ti, Retos

La humanidad perdida

Hay muchos motivos para considerar que se está perdiendo la humanidad, también para creer que el conjunto de seres humanos anda perdido. Pero hoy han sido trágicas noticias y otras anecdóticas las que se han relacionado en mi cerebro, me han trasladado a mi pasado y me han llevado a interpretar el presente.

Hace poco leí un artículo sobre un aparatito que por lo visto está causando furor entre las mujeres, un aparato capaz de dar un alto nivel de satisfacción sexual a las mujeres, que les hace llegar al orgasmo en uno o dos minutos. Me pareció curioso, lo relacioné con una vieja película de Woody Allen, donde había una cámara (orgasmatron) donde un individuo entraba y alcanzaba el orgasmo rápidamente. En ambos casos me causaba una cierta tristeza el olvido del factor humano, las máquinas como dadoras de placer, rehuyendo el contacto humano y todo lo que ello supone. Claro que, cada vez más, mucha gente tenía ese tipo de trato con las personas, usándolas como si fueran objetos, dadores de placer, se encuentran, disfrutan sus cuerpos y se olvidan (hay muchas páginas web especializadas en ello, locales donde se vende sexo como cualquier otra mercancía).

Lo que me preocupa es que nos olvidamos de los sentimientos del otro, tanto, que empiezan a olvidarse los nuestros, se pierde lo que nos hace humanos. Tratamos a los demás como simples objetos, necesarios para conseguir nuestros propósitos, sean del tipo que sean.

Luego llegó la trágica noticia, otra mujer muerta a manos de su pareja, algo que nunca podré entender, ¿cómo se puede dañar a quien se ha querido? ¿o quizás nunca se ha querido?

Quizás el problema sea que consideramos a los otros como objetos desechables, cuando no son nuestros que no sean de nadie.

Tengo la impresión que, en general, hemos perdido la humanidad, nos destruimos a nosostros mismos y al planeta.

Hemos olvidado el AMOR.

Ángel Miguel

Publicado en Para ti, Retos

Se necesitan madres, se necesitan padres

Quizás solo sea una apreciación personal, pero observo con preocupación cómo muchos niños no tienen la educación que necesitan, la más importante, la más básica, la educación en sus casas.

Compruebo con facilidad que muchas madres, innumerables padres,  actúan como abuelos (consintiendo todo, mimando sin límites) o como amigos (colegas con los que pasar un buen rato, pero sin normas), a veces también actúan como tíos u otros parientes que se encargan de regalar todo lo que se les antoja a los niños y a ellos.

Pero casi ninguno actúa como padre o como madre, algo que es más cansado, sin días libres, ni siquiera un segundo de descanso, menos divertido (a veces), pero completamente necesario. No es una idea mía, es un hecho: los niños necesitan padres, que los cuiden y protejan, que les den amor, también que les corrijan cuando hacen algo incorrecto, que potencien sus mejores cualidades y les ayuden a minimizar su lado menos adecuado.

Sí, hay muchas maneras de hacer todo lo anterior, no hay fórmulas mágicas, pero con toda la dulzura y el amor del mundo, hay que corregir, hay que regañar, hay que enseñar a convivir con la frustración, con las emociones de todo tipo, a respetar a los demás, a cuidar de la naturaleza y del mundo.

Muchas de esas cosas se enseñan con el ejemplo, eso puede ser muy duro, pero es una de las grandes ventajas de ser padres, tienes una gran motivación para mejorar como persona, no solo por ti, especialmente por tu hijo o tu hija.

Ese es nuestro deber como padres, como seres humanos, mejorar nosotros para mejorar el mundo, corregir a los que están iniciando su vida en este mundo.

En la vida hace falta amigos, familiares, compañeros, conocidos, … pero nunca, nunca, podemos dejar de ser madre o padre, ni dejar de mejorar como personas, por ellos, por nosotros, por el mundo.

 

 

 

 

Publicado en Para ti, Sentimientos

Versos sentidos

¿Dónde van esos versos tan sentidos, si nadie los ha leído?

¿Dónde acaban esos profundos sentimientos que nunca se han expresado?

Igual que los abrazos que no se han dado.

En el mismo lugar que los besos que no se han vivido.

Para todos los demás no son nada, un inmenso universo vacío.

Para ti, que lo has sentido, que lo has sufrido, que lo has deseado,

para ti, son la herida profunda del alma, el anhelo no alcanzado.

Únicamente expresando ese sentimiento, besando, abrazando, curará la herida.

Si no son correspondidos, con una gran cicatriz de la vida.

Si se da la respuesta deseada, no quedará rastro, todo tendrá sentido.

Hazlo, vive, nunca te arrepentirás de lo vivido.

Algunos quedarán con las ganas de haberlo experimentado.

Otros se quedarán con lo profundamente amado.

Ángel Miguel
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El regalo

Somos peor que niños caprichosos, todo se nos antoja, con nada nos conformamos, siempre queremos más, siempre queremos lo que no tenemos.

Se nos ha dado el mejor regalo del mundo y nos centramos en compararlo con el de los demás, si es mayor o más coloreado o más lujoso.

Nos despistamos valorando el envoltorio, incluso destrozándolo, para luego echar un vistazo rápido y volver a nuestras pequeñas cosas: quejarnos, romper, maltratar animales, ensuciar todo lo que nos rodea, …

Se nos olvida que la vida da sentido a todo lo demás, que es el mayor regalo que podemos tener, sin él nada importa, todo está de más.

Respetar nuestra vida y la de los demás seres, sin comparar, sin juicios, simplemente disfrutar e intentar descubrir y desarrollar todas nuestras potencialidades como seres únicos que somos debería ser nuestro principal objetivo. Pero siempre hay algo que nos distrae, de modo que se nos olvida continuamente.

La mayor parte del tiempo nos centramos en el árbol, incluso en una pequeña parte del árbol, olvidándonos del bosque. Nos perdemos en las apariencias, en las falsas necesidades, en los aparatos, mientras vamos perdiendo nuestra humanidad, nuestro tiempo en esta vida que no se repetirá nunca.

El mayor regalo es estar vivos, en este planeta tan maravilloso, con la capacidad ilimitada (e infrautilizada) de amar.

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El poder de las palabras

Hace tiempo que la ciencia descubrió que el observador condiciona el resultado del experimento. Nosotros condicionamos nuestra realidad.

Continuamente pasamos por alto el poder de las palabras. Las palabras transmiten ideas. Las ideas influyen en nuestro pensamiento. Nuestros pensamientos condicionan nuestro ser.

Repetir continuamente palabras negativas, centrarnos en lo peor, ayuda a crear las condiciones para que ocurran cosas negativas, para que los acontecimientos se desarrollen peor.

Las palabras que pronunciamos penetran en los demás, les influyen de algún modo, alteran las condiciones ambientales, el pensamiento de los otros. Ayudan a una determinada evolución de las cosas.

Pero donde realmente tienen poder nuestras palabras (y las que escuchamos a los demás) es en nuestro interior, en la forma de ver el mundo, de apreciar la realidad.

Las palabras que oímos, las que pronunciamos, cambian nuestra percepción del universo, alteran nuestra parcial y subjetiva realidad.

Lo anterior no significa que sólo debamos hablar en positivo, que obviemos lo desagradable, simplemente implica que debemos ser conscientes de ese poder y utilizarlo con precaución.

Hay que pensar antes de hablar, no sólo el significado de las palabras, sino lo que transmitimos con ellas (resignación, odio, desprecio, amor, bondad, preocupación, etc.)

Del mismo modo, hay que cuidar lo que se escucha, esos discursos del odio, de la negatividad. Por nuestra propia salud, por nuestro bienestar, debemos alejarnos de ellos todo lo que sea posible.

La palabra, tanto o más que el pensamiento, nos hace humanos (o inhumanos).

Dibujo de Ángel Miguel
Publicado en Para ti, Sentimientos

Relaciones y aprendizajes

Creo que uno de los principales motivos por los que estamos en este mundo es para poder relacionarnos con otros seres, especialmente con otras personas, desde la individualidad del propio cuerpo y de la consciencia personal.

Las relaciones personales son únicas, complejas; algunas difíciles, otras fáciles; unas muy sastisfactorias, otras no tanto; pero todas importantes porque nos ayudan a desarrollarnos como seres humanos, nos ayudan en nuestro aprendizaje vital.

Siempre entablamos relaciones desde nuestra limitada y parcial perspectiva, lo cual nos lleva a cometer errores, pero también a aprender. Por ejemplo, nos puede parecer importante reconocer los aspectos positivos de otra persona, pero, a veces, esa persona se puede sentir incómoda con el reconocimiento público, al damos cuenta de la situación dejamos de nombrar sus méritos, incluso en situaciones que quizás sí le reconfortarían, incluso podemos extender esa práctica a un amplio grupo de personas de nuestro entorno, dejando de lado esa virtud tan importante de valorar lo mejor de cada uno.

Todos tendemos a juzgar, a valorar a las personas, poniendo etiquetas continuamente, de forma que si nos clasifican de una determinada manera, en un determinado “tipo”, difícilmente podemos hacer nada para salir de ahí, con el tiempo nos pueden considerar de forma distinta, pero dentro de una gradación del tipo de persona en la que nos han encasillado. Sufrir esa experiencia puede ser una buena oportunidad para no hacer lo mismo con los demás. Como es un aprendizaje difícil, las situaciones de ese tipo suelen repetirse con frecuencia para que tengamos ocasión de aprender la lección.

Solemos tratar a los demás según lo que nosotros creemos que necesita, que piensa o que siente. Aunque todo es una mera suposición. Cada persona es un mundo, está en su mundo y pocas veces podemos vislumbrarlo, acercarnos a él.

Nuestro cariño, nuestro afecto o nuestro amor es un sentimiento lanzado al universo que nos enriquece, mejora el mundo, pero la mayoría de las veces nos vuelve desde personas o seres distintos a los que nosotros lo ofrecemos. Por eso cuando queremos a alguien y ese alguien parece correspondernos es tan especial.

Las relaciones son dinámicas, cambian continuamente, pueden evolucionar en cualquier sentido, depende de muchos factores, entre ellos de nuestra voluntad, de nuestra dedicación, de nuestro estado de evolución personal.

Aunque nos decepcionen o nos dañen, las relaciones son vitales, parte esencial de nuestro aprendizaje, la sal de la vida, una oportunidad única de crecer y evolucionar desde el amor.

A pesar de todo, precisamente por todo lo que nos pasa, debemos desarrollar el amor incondicional hacia todos, incluidos nosotros mismos.

Ángel Miguel
Publicado en Para ti

Triunfo y fracaso

El crepitar del fuego, al fondo de la cueva, era el único sonido que se percibía. Todo era quietud, los cuerpos estaban debilitados por el duro trabajo diario. Solo habían conseguido unas pocas bayas y algunas almejas para poder alimentar al grupo, ni un mísero pez había caído en sus redes, tras varios días de fuerte temporal de levante, poco más podían hacer. Por fortuna, poco antes del anochecer habían capturado un pequeño conejo. Una paupérrima ración para los treinta y dos miembros del grupo, aunque tres de ellos no entraban en el reparto, pues aún eran lactantes, pero no estaban totalmente a salvo, sus madres cada vez producían menos leche. Sus cuerpos estaban exangües por la falta de nutrientes. La situación era crítica.

La única opción que les quedaba era ella. Llevaba tres meses de esclavitud en la tribu, no podían malgastar el poco alimento que les quedaba en una foránea. Ella sería la ofrenda a los dioses, el alimento para el grupo que permitiría resistir unas semanas más, hasta la explosión de vida que pronto traería la primavera, con todo tipo de manjares para calmar su hambre.

El terror empezó a asomar a sus oscuros ojos, sabía lo que le esperaba.

Entonces sintió unos dientes en su cuello e instintivamente soltó un fuerte golpe.

Desde el suelo, Luis le dijo:

– ¡Cariño! ¿qué te pasa? Solo quería despertarte suavemente, con un beso.

– Perdona, estaba en mitad de una siniestra pesadilla.

– ¿Otra vez? – ella no contestó, pero su cara lo decía todo-. No te preocupes, has triunfado en medio mundo, tu ascenso ha sido meteórico. Actuar en tu pueblo, con tu gente, va a ser una gran experiencia, te sentirás arropada, ya verás. Además, la cueva de Nerja tiene una acústica excepcional, tu voz brillará como nunca. Ven, deja que te abrace.

Luis no sabía nada, ella nunca le había contado su terror atávico a los sitios cerrados, especialmente bajo tierra, era una de las pocas nerjeñas que nunca había entrado a la Cueva. Pero lo que más temía era el fracaso. Para ella volver a su pueblo no significaba sentirse apoyada por sus paisanos, sino revivir el tormento de su infancia y adolescencia, las vejaciones, los insultos, el rechazo de todos, rememorar cuando se metían con ella por sus kilos de más, por sus gafas, su ropa, … hasta obtener buenas calificaciones era un motivo más para acosarla. No, Luis no tenía ni idea de la liberación que supuso para ella marcharse lejos, vivir en un sitio donde no se sentía un bicho raro, donde nadie la humillaba.

Y todos esos niños y niñas que la amedrentaban de pequeña serían ahora su público, se iba a enfrentar a los mismos que la ignoraban y despreciaban, exponiéndose, una vez más, a su juicio.

No, Luis no sabía que esos recuerdos la asaltaban continuamente y la hacían tener malos sueños, todo su cuerpo temblaba temiendo el momento de actuar frente a ellos, bajo la oscura tierra, en la profunda cueva.

Finalmente, acurrucados, uno contra otro, permanecieron unidos hasta que a Belén le dejaron de temblar las manos, hasta que su pulso retornó a su velocidad habitual.

Del brazo de su compañero, intentando disimular el nerviosismo, cada vez mayor, atravesó el umbral, la entrada de la temida cueva. Tenía que hacer su primer ensayo, caminaba lentamente, intentando dominar su cuerpo para no perder el control. El cálido apoyo de su amado Luis le dio ánimos suficientes para avanzar por las entrañas de la tierra.

Poco a poco se fue calmando, la luz artificial y la amplitud del espacio desterraba sus temores más profundos, incluso pudo disfrutar de algunos de los comentarios sobre las estructuras calizas que le hacían sus acompañantes.

Los nervios jugaron una mala pasada a Belén, provocando una perdida de equilibrio que casi la hace caer al subir al escenario, cuando recuperó el control pudo apreciar que la vista desde allí era única, increíble. Esa visión hizo que sus miedos aumentaran, empezó a temblar, no escuchaba nada, todo eran murmullos lejanos, ruidos ininteligibles. Por un momento dejó de sentir su cuerpo, le parecía que iba a perder el conocimiento, estaba próxima al desmayo.

Pero el mundo seguía su marcha, ignorante de sus dudas y sufrimientos.

De repente, algo cambió, volvió a rescatarla, como tantas otras veces en su vida, más presente que nunca, más fuerte y poderosa, la música volvía a salvarla. Los acordes de su canción más querida surgían del piano y llenaban toda la estancia, dándole la vida.

Empezó a cantar, temblorosa al principio, segura y confiada después. La sonoridad de la cueva le devolvía su voz, pura, dulce, con una calidez y potencia desconocida, hasta entonces, para ella.

Ahora sabía que no podía fracasar, hacía tiempo que había triunfado, no por su éxito musical, sino por resistir y continuar luchando a pesar de todo y de todos.

Ella era su mayor triunfo.

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Humildad

El término humildad tiene varias acepciones, las dos que me interesan son el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y la capacidad de restar importancia a los propios logros y virtudes y de reconocer sus defectos y errores.

Su situación más extrema puede llegar a la baja autoestima, la inseguridad y otras facetas que pueden hacernos parecer débiles. Quizás por ello la mayoría de las personas no fomentan el desarrollo de esta virtud, prefieren ignorar sus limitaciones y dar mucha difusión a sus logros.

Precisamente, una excesiva loa de nuestras capacidades nos lleva fácilmente a la soberbia y la prepotencia.

Por otra parte, en nuestra sociedad actual, se tiende a prestar más atención, a tener en mayor consideración a aquellos que se dan más importancia, a los que vienen avalados por su fama, independientemente de sus hechos o razonamientos.

Crear una gran espectación sobre una persona, hacerla un personaje, aumenta la difusión de su mensaje, sin importar los medios que se utilicen para ello. Todo lo cual facilita la aparición de mensajes falsos, de charlatanes de feria elevados a la categoría de “creadores de opinión”, de “influencers” o de dirigenes políticos que hablan primero y piensan después, eso sí, siempre dirigiendo su mensaje  directamente a las vísceras, porque si es un mensaje racional podría desmontarse en pocos segundos.

Falta mucha más humildad en todos los campos de la vida humana, también que se tome en consideración a los humildes, aunque sean menos llamativos, es la vía de la reflexión y el triunfo de la razón sobre la irracionalidad y la superficialidad.