Publicado en Para ti, Sentimientos

Versos sentidos

¿Dónde van esos versos tan sentidos, si nadie los ha leído?

¿Dónde acaban esos profundos sentimientos que nunca se han expresado?

Igual que los abrazos que no se han dado.

En el mismo lugar que los besos que no se han vivido.

Para todos los demás no son nada, un inmenso universo vacío.

Para ti, que lo has sentido, que lo has sufrido, que lo has deseado,

para ti, son la herida profunda del alma, el anhelo no alcanzado.

Únicamente expresando ese sentimiento, besando, abrazando, curará la herida.

Si no son correspondidos, con una gran cicatriz de la vida.

Si se da la respuesta deseada, no quedará rastro, todo tendrá sentido.

Hazlo, vive, nunca te arrepentirás de lo vivido.

Algunos quedarán con las ganas de haberlo experimentado.

Otros se quedarán con lo profundamente amado.

Ángel Miguel
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El regalo

Somos peor que niños caprichosos, todo se nos antoja, con nada nos conformamos, siempre queremos más, siempre queremos lo que no tenemos.

Se nos ha dado el mejor regalo del mundo y nos centramos en compararlo con el de los demás, si es mayor o más coloreado o más lujoso.

Nos despistamos valorando el envoltorio, incluso destrozándolo, para luego echar un vistazo rápido y volver a nuestras pequeñas cosas: quejarnos, romper, maltratar animales, ensuciar todo lo que nos rodea, …

Se nos olvida que la vida da sentido a todo lo demás, que es el mayor regalo que podemos tener, sin él nada importa, todo está de más.

Respetar nuestra vida y la de los demás seres, sin comparar, sin juicios, simplemente disfrutar e intentar descubrir y desarrollar todas nuestras potencialidades como seres únicos que somos debería ser nuestro principal objetivo. Pero siempre hay algo que nos distrae, de modo que se nos olvida continuamente.

La mayor parte del tiempo nos centramos en el árbol, incluso en una pequeña parte del árbol, olvidándonos del bosque. Nos perdemos en las apariencias, en las falsas necesidades, en los aparatos, mientras vamos perdiendo nuestra humanidad, nuestro tiempo en esta vida que no se repetirá nunca.

El mayor regalo es estar vivos, en este planeta tan maravilloso, con la capacidad ilimitada (e infrautilizada) de amar.

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El poder de las palabras

Hace tiempo que la ciencia descubrió que el observador condiciona el resultado del experimento. Nosotros condicionamos nuestra realidad.

Continuamente pasamos por alto el poder de las palabras. Las palabras transmiten ideas. Las ideas influyen en nuestro pensamiento. Nuestros pensamientos condicionan nuestro ser.

Repetir continuamente palabras negativas, centrarnos en lo peor, ayuda a crear las condiciones para que ocurran cosas negativas, para que los acontecimientos se desarrollen peor.

Las palabras que pronunciamos penetran en los demás, les influyen de algún modo, alteran las condiciones ambientales, el pensamiento de los otros. Ayudan a una determinada evolución de las cosas.

Pero donde realmente tienen poder nuestras palabras (y las que escuchamos a los demás) es en nuestro interior, en la forma de ver el mundo, de apreciar la realidad.

Las palabras que oímos, las que pronunciamos, cambian nuestra percepción del universo, alteran nuestra parcial y subjetiva realidad.

Lo anterior no significa que sólo debamos hablar en positivo, que obviemos lo desagradable, simplemente implica que debemos ser conscientes de ese poder y utilizarlo con precaución.

Hay que pensar antes de hablar, no sólo el significado de las palabras, sino lo que transmitimos con ellas (resignación, odio, desprecio, amor, bondad, preocupación, etc.)

Del mismo modo, hay que cuidar lo que se escucha, esos discursos del odio, de la negatividad. Por nuestra propia salud, por nuestro bienestar, debemos alejarnos de ellos todo lo que sea posible.

La palabra, tanto o más que el pensamiento, nos hace humanos (o inhumanos).

Dibujo de Ángel Miguel
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Relaciones y aprendizajes

Creo que uno de los principales motivos por los que estamos en este mundo es para poder relacionarnos con otros seres, especialmente con otras personas, desde la individualidad del propio cuerpo y de la consciencia personal.

Las relaciones personales son únicas, complejas; algunas difíciles, otras fáciles; unas muy sastisfactorias, otras no tanto; pero todas importantes porque nos ayudan a desarrollarnos como seres humanos, nos ayudan en nuestro aprendizaje vital.

Siempre entablamos relaciones desde nuestra limitada y parcial perspectiva, lo cual nos lleva a cometer errores, pero también a aprender. Por ejemplo, nos puede parecer importante reconocer los aspectos positivos de otra persona, pero, a veces, esa persona se puede sentir incómoda con el reconocimiento público, al damos cuenta de la situación dejamos de nombrar sus méritos, incluso en situaciones que quizás sí le reconfortarían, incluso podemos extender esa práctica a un amplio grupo de personas de nuestro entorno, dejando de lado esa virtud tan importante de valorar lo mejor de cada uno.

Todos tendemos a juzgar, a valorar a las personas, poniendo etiquetas continuamente, de forma que si nos clasifican de una determinada manera, en un determinado “tipo”, difícilmente podemos hacer nada para salir de ahí, con el tiempo nos pueden considerar de forma distinta, pero dentro de una gradación del tipo de persona en la que nos han encasillado. Sufrir esa experiencia puede ser una buena oportunidad para no hacer lo mismo con los demás. Como es un aprendizaje difícil, las situaciones de ese tipo suelen repetirse con frecuencia para que tengamos ocasión de aprender la lección.

Solemos tratar a los demás según lo que nosotros creemos que necesita, que piensa o que siente. Aunque todo es una mera suposición. Cada persona es un mundo, está en su mundo y pocas veces podemos vislumbrarlo, acercarnos a él.

Nuestro cariño, nuestro afecto o nuestro amor es un sentimiento lanzado al universo que nos enriquece, mejora el mundo, pero la mayoría de las veces nos vuelve desde personas o seres distintos a los que nosotros lo ofrecemos. Por eso cuando queremos a alguien y ese alguien parece correspondernos es tan especial.

Las relaciones son dinámicas, cambian continuamente, pueden evolucionar en cualquier sentido, depende de muchos factores, entre ellos de nuestra voluntad, de nuestra dedicación, de nuestro estado de evolución personal.

Aunque nos decepcionen o nos dañen, las relaciones son vitales, parte esencial de nuestro aprendizaje, la sal de la vida, una oportunidad única de crecer y evolucionar desde el amor.

A pesar de todo, precisamente por todo lo que nos pasa, debemos desarrollar el amor incondicional hacia todos, incluidos nosotros mismos.

Ángel Miguel
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Triunfo y fracaso

El crepitar del fuego, al fondo de la cueva, era el único sonido que se percibía. Todo era quietud, los cuerpos estaban debilitados por el duro trabajo diario. Solo habían conseguido unas pocas bayas y algunas almejas para poder alimentar al grupo, ni un mísero pez había caído en sus redes, tras varios días de fuerte temporal de levante, poco más podían hacer. Por fortuna, poco antes del anochecer habían capturado un pequeño conejo. Una paupérrima ración para los treinta y dos miembros del grupo, aunque tres de ellos no entraban en el reparto, pues aún eran lactantes, pero no estaban totalmente a salvo, sus madres cada vez producían menos leche. Sus cuerpos estaban exangües por la falta de nutrientes. La situación era crítica.

La única opción que les quedaba era ella. Llevaba tres meses de esclavitud en la tribu, no podían malgastar el poco alimento que les quedaba en una foránea. Ella sería la ofrenda a los dioses, el alimento para el grupo que permitiría resistir unas semanas más, hasta la explosión de vida que pronto traería la primavera, con todo tipo de manjares para calmar su hambre.

El terror empezó a asomar a sus oscuros ojos, sabía lo que le esperaba.

Entonces sintió unos dientes en su cuello e instintivamente soltó un fuerte golpe.

Desde el suelo, Luis le dijo:

– ¡Cariño! ¿qué te pasa? Solo quería despertarte suavemente, con un beso.

– Perdona, estaba en mitad de una siniestra pesadilla.

– ¿Otra vez? – ella no contestó, pero su cara lo decía todo-. No te preocupes, has triunfado en medio mundo, tu ascenso ha sido meteórico. Actuar en tu pueblo, con tu gente, va a ser una gran experiencia, te sentirás arropada, ya verás. Además, la cueva de Nerja tiene una acústica excepcional, tu voz brillará como nunca. Ven, deja que te abrace.

Luis no sabía nada, ella nunca le había contado su terror atávico a los sitios cerrados, especialmente bajo tierra, era una de las pocas nerjeñas que nunca había entrado a la Cueva. Pero lo que más temía era el fracaso. Para ella volver a su pueblo no significaba sentirse apoyada por sus paisanos, sino revivir el tormento de su infancia y adolescencia, las vejaciones, los insultos, el rechazo de todos, rememorar cuando se metían con ella por sus kilos de más, por sus gafas, su ropa, … hasta obtener buenas calificaciones era un motivo más para acosarla. No, Luis no tenía ni idea de la liberación que supuso para ella marcharse lejos, vivir en un sitio donde no se sentía un bicho raro, donde nadie la humillaba.

Y todos esos niños y niñas que la amedrentaban de pequeña serían ahora su público, se iba a enfrentar a los mismos que la ignoraban y despreciaban, exponiéndose, una vez más, a su juicio.

No, Luis no sabía que esos recuerdos la asaltaban continuamente y la hacían tener malos sueños, todo su cuerpo temblaba temiendo el momento de actuar frente a ellos, bajo la oscura tierra, en la profunda cueva.

Finalmente, acurrucados, uno contra otro, permanecieron unidos hasta que a Belén le dejaron de temblar las manos, hasta que su pulso retornó a su velocidad habitual.

Del brazo de su compañero, intentando disimular el nerviosismo, cada vez mayor, atravesó el umbral, la entrada de la temida cueva. Tenía que hacer su primer ensayo, caminaba lentamente, intentando dominar su cuerpo para no perder el control. El cálido apoyo de su amado Luis le dio ánimos suficientes para avanzar por las entrañas de la tierra.

Poco a poco se fue calmando, la luz artificial y la amplitud del espacio desterraba sus temores más profundos, incluso pudo disfrutar de algunos de los comentarios sobre las estructuras calizas que le hacían sus acompañantes.

Los nervios jugaron una mala pasada a Belén, provocando una perdida de equilibrio que casi la hace caer al subir al escenario, cuando recuperó el control pudo apreciar que la vista desde allí era única, increíble. Esa visión hizo que sus miedos aumentaran, empezó a temblar, no escuchaba nada, todo eran murmullos lejanos, ruidos ininteligibles. Por un momento dejó de sentir su cuerpo, le parecía que iba a perder el conocimiento, estaba próxima al desmayo.

Pero el mundo seguía su marcha, ignorante de sus dudas y sufrimientos.

De repente, algo cambió, volvió a rescatarla, como tantas otras veces en su vida, más presente que nunca, más fuerte y poderosa, la música volvía a salvarla. Los acordes de su canción más querida surgían del piano y llenaban toda la estancia, dándole la vida.

Empezó a cantar, temblorosa al principio, segura y confiada después. La sonoridad de la cueva le devolvía su voz, pura, dulce, con una calidez y potencia desconocida, hasta entonces, para ella.

Ahora sabía que no podía fracasar, hacía tiempo que había triunfado, no por su éxito musical, sino por resistir y continuar luchando a pesar de todo y de todos.

Ella era su mayor triunfo.

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Humildad

El término humildad tiene varias acepciones, las dos que me interesan son el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y la capacidad de restar importancia a los propios logros y virtudes y de reconocer sus defectos y errores.

Su situación más extrema puede llegar a la baja autoestima, la inseguridad y otras facetas que pueden hacernos parecer débiles. Quizás por ello la mayoría de las personas no fomentan el desarrollo de esta virtud, prefieren ignorar sus limitaciones y dar mucha difusión a sus logros.

Precisamente, una excesiva loa de nuestras capacidades nos lleva fácilmente a la soberbia y la prepotencia.

Por otra parte, en nuestra sociedad actual, se tiende a prestar más atención, a tener en mayor consideración a aquellos que se dan más importancia, a los que vienen avalados por su fama, independientemente de sus hechos o razonamientos.

Crear una gran espectación sobre una persona, hacerla un personaje, aumenta la difusión de su mensaje, sin importar los medios que se utilicen para ello. Todo lo cual facilita la aparición de mensajes falsos, de charlatanes de feria elevados a la categoría de “creadores de opinión”, de “influencers” o de dirigenes políticos que hablan primero y piensan después, eso sí, siempre dirigiendo su mensaje  directamente a las vísceras, porque si es un mensaje racional podría desmontarse en pocos segundos.

Falta mucha más humildad en todos los campos de la vida humana, también que se tome en consideración a los humildes, aunque sean menos llamativos, es la vía de la reflexión y el triunfo de la razón sobre la irracionalidad y la superficialidad.

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No dañar

A veces las cosas son sencillas, tenemos claro qué está bien y qué no es correcto. Pero muchas veces creemos saber lo que es bueno, pero nos equivocamos, porque no lo sabemos todo, porque nos falta una mayor comprensión de la vida, del universo.

Con cierta frecuencia podemos sentirnos perdidos, sin saber cómo actuar, cuál es la mejor manera para ayudar a alguien o para resolver nuestros problemas. Desde luego esconderse de los problemas, huir de las dificultades, no sirve de nada. Siempre hay que afrontar las dificultades como un aprendizaje para mejorar, todo pasa por algo, aunque escape de nuestro entendimiento.

A veces es tan complicado, ¡tenemos tantas incógnitas en nuestra ecuación! Igual que en matemáticas, hay que ir una a una.

Escuchar a todos, reflexionar suficientemente, actuar desde el amor, … todas estas cosas nos ayudan en nuestro viaje, para superar los obstáculos.

Hay algo fundamental que puede que no siempre tengamos presente, no hay que actuar impetuosamente, ni presuponer nada, las apariencias pueden resultar engañosas.

Nunca debemos olvidar el principio de respeto de la vida, no causar daño conscientemente a ningún ser.

Eso no impedirá que causemos dolor involuntariamente, pero eso se escapa de nuestra capacidad de actuar.

Hagamos lo que hagamos, nuestro primer objetivo, cómo en el juramento hipocrático, es no dañar a nadie, tampoco a nosotros mismos.

La solución no siempre es fácil, puede no parecer bondadosa, pero siempre, siempre, debemos evitar causar daño.

La respuesta es el verdadero amor, que nunca causa daño voluntariamente.

Si hay violencia no es amor.

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Destinos

Hay momentos en los que las emociones nos sacuden, una tormenta de sentimientos nos despierta.

Tras los acontecimientos que nos revolucionan, que nos condicionan, una vorágine de pensamientos nos invade, para terminar pensando en el destino.

Parece que todo lo que nos ha traido hasta el momento presente está, de alguna forma, ligado, relacionado, formando nuestro destino.

El destino es la madera a la que nos agarramos en el naufragio.

Pero del mismo modo que podemos asirnos a diferentes flotadores, también podemos asumir distintos destinos.

No hay un destino único, predeterminado e inexorable. Hay múltiples aprendizajes que debemos realizar. Podemos elegir cuáles afrontaremos antes, cuales después, también tenemos varias opciones para conseguir el objetivo, podemos elegir entre un número elevado de variables, cambiar el orden de los aprendizajes,… siempre podemos elegir, aunque siempre no lo que nos gustaría.

Nuestro destino inexorable es aprender, una cosa u otra, a una velocidad o a otra, en una vida o en varias, pero siempre aprender.

Cada uno tiene sus lecciones propias, pero de una forma u otra, todos debemos aceptar las cosas tal y como son, todos necesitamos trabajar el desapego, la bondad, la compasión, la ecuanimidad, no juzgar,… en fin, una larga lista de aprendizajes que nos permiten alcanzar el mayor de todos, nuestro destino: el AMOR.

Da igual las veces que sintamos que nos han roto el corazón, que nos han traicionado, las veces que la soledad nos abruma, el dolor que experimentamos, no importa la tristeza que nos inunda, al final la respuesta a todo es el amor, nuestro destino es el amor. Amarnos a nosotros mismos, a todo el universo, vivir desde el amor, ser el amor.

Ángel Miguel
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Diferentes

Parece que a todo el mundo se le olvida una coletilla importante, cuando hablamos de igualdad, de que todos somos iguales, se nos olvida continuar la frase para hacer veraz la afirmación, ya que no sólo no somos iguales, por fortuna somos muy diferentes.

Un objetivo importante es perseguir la igualdad de derechos, deberes y oportunidades para todos, algo que la realidad de nuestro mundo dificulta, generando injusticias y abusos. Pero eso no supone que seamos iguales, ni que debamos recibir el mismo trato.

Basta ya de compararnos a unos con otros, señalando como mejores a unos frente a otros. Todos somos diferentes, pero no por eso somos superiores o inferiores, simplemente somos distintos. Los juicios de valor, las comparaciones sobran.

Ni el color de piel, ni el sexo, ni el origen, ni la belleza, la altura, los kilos, el tono de voz, el idioma,… nada de lo que podamos apreciar nos autoriza a considerarnos mejores que nadie, tampoco peores.

Cada uno tiene sus puntos fuertes y otros que desarrollar. Cada individuo debe tener igualdad de derechos y oportunidades, para usarlos como crea conveniente, asumiendo las consecuencias de sus decisiones libremente tomadas.

La diferencia nos hace fuertes como especie, nos enriquece.

Aunque en el fondo tengamos algo en común, tenemos derecho a expresarnos y desarrollarnos con nuestras peculiaridades, sin sufrir burlas, comentarios despectivos o juicios de valor.

El respeto por lo diferente muestra el valor de nuestros principios, la bondad de nuestros corazones.

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Sombras del pasado

La historia se manipula y se olvida fácilmente.

Los populismos, el racismo, la xenofobia, la intransigencia, el fascismo, todos los extremismos vuelven fortalecidos por los políticos incompetentes e irresponsables.

El miedo se alimenta del desconocimiento y el fanatismo, favorecido por los intereses particulares de unos pocos, los más poderosos, en perjuicio de la mayoría.

Dirigentes políticos que no son líderes, sino marionetas, insultan, mienten, manipulan y siembran el odio.

Usan símbolos de todos contra sus rivales políticos, sin ningún sentido del estado, despreciando la patria de la que tanto hablan, humillan sus instituciones legalmente constituidas.

Los que piensan distinto son sospechosos de traición. Intentan convertirlos en el enemigo.

Se apela a los sentimientos más primitivos. Se vapulea al que intenta buscar soluciones. Su lema es “cuanto peor, mejor”. Su única propuesta es que los dejen mandar a ellos, quitar a unos del sillón para ponerse ellos.

¿Se dejará manipular la mayoría de la gente? ¿Creerán las mentiras? ¿Caerán en el voto del miedo y el enfrentamiento?

Vuelven las más oscuras sombras del pasado, espero que esta vez triunfe la racionalidad y la justicia, la paz y la democracia.

Dibujo de Ángel Miguel